PIETRA

Cuando Pierre llega a casa todos los días después de trabajar, deja una flor en la puerta de su anciana vecina, Teresa. Después, pone música, baila y da rienda suelta a su verdadero yo: Pietra. A Teresa le molesta la música. Teresa no sabe quién es su admirador secreto.
Cuando sube a quejarse Teresa descubre a Pietra. La necesidad de compañía y compresión les lleva a comenzar una relación sanadora para ambas.